lunes, 16 de mayo de 2011

Fútbol, medios y violencia


En la década del 90, con el pretexto de la erradicación de las barras bravas, ciertos directivos de clubes (Boca es el caso emblemático) comenzaron paulatinamente a mutar populares por plateas. Queda en claro la verdadera intención de esos cambios, ya que las barras bravas continúan y los que quedaron fuera del escenario del fútbol, son los menos pudientes. Esto es simbólico y a la vez es una medida concreta de lo que se buscaba: Estadios con menor convocatoria y público de mayor poder adquisitivo. Los multimedios deportivos sostenían un negocio aparte con esto: menos entradas, más gente comprando decodificadores para ver los partidos.

Pero conjuntamente a este negocio de tener que pagar para ver fútbol por televisión, afortunadamente hoy suprimido, había también una cuestión ideológica. Los multimedios deportivos miden, juzgan y publican según la óptica de una minoría de estrato social bastante alto y que tuvo suficiente dinero para producir, además de vinculaciones. Son excepciones aquellos que han llegado alto por una demostrada capacidad que los anteceda, más bien al contrario: se hicieron famosos por hablar de fútbol en medios grandes y luego impulsaron “escuelas” y demás negocios propios.

La cantidad de programas afines al fútbol llevaron al endiosamiento de los futbolistas - cuestión obvia si se quiere acceder a entrevistas - y la demonización de lo popular. Así fue durante mucho tiempo. Debates interminables por un hincha que arrojó un encendedor pero nunca debatían sobre el tema de los sueldos y premios descomedidos de los jugadores, que eran la base de que los clubes deban lo que deben.

El maestro, jubilado o albañil que antaño podía pagar entrada y podía divertirse, emocionarse, compartir un momento con amigos en una cancha, no tuvo ya derecho a la pasión futbolera, a salirse de la rutina, porque le indicaba su bolsillo y el discurso mediático que para eso estaba la televisión. Lo fueron dejando al margen. Restringir la expresión y promover la pasividad, parecía ser una función implícita de algunos medios (y no sólo los deportivos).

El fútbol era un fenómeno que conllevaba elementos tales como las banderas, los gritos en conjunto, la agrupación de tribus urbanas con rituales y afinidades culturales y sociales. Todo eso se erosionó. Aquel espectáculo dentro y fuera de la cancha, espontáneo, se achicó. Hoy se necesita un desembolso económico importante que deja afuera a familias numerosas y a la gente más humilde.

Los clubes, representantes de ciudades y barrios, eran emblemas de una democracia concreta, aún en tiempos de dictaduras, donde el médico y el enfermero, el arquitecto y el albañil, tenían el mismo derecho en las asambleas, gracias al pago de una cuota igualitaria.

Pero los multimedios no le daban valor a lo que fascina en otros países como es la pasión que ponen los argentinos en el fútbol, la imaginación, la fiesta tribunera que es o era un rasgo muy argentino y popular. Como es el hecho de cantar y retrucar en la tribuna lo que canta la otra hinchada, herencia de las payadas argentinas.

Para esto, custodiados por los encargados de la “seguridad” deportiva se prodigaron discursos durante mucho tiempo, muchas veces hipócritas o bien atendiendo sólo un sector e ignorando el resto. Los multimedios deportivos vendieron información, sus espectadores fueron clientes que pagaban algo más que ver fútbol, también escuchaban una sola campana, un mismo discurso.

Con indudables rasgos hegemónicos, los mismos que sostenían los programas deportivos eran socios de quienes vendían el codificador para ver los partidos. “Fútbol de Primera” - programa hegemónico que tenía el derecho de pasar antes que cualquiera, imágenes de fútbol – se vendía como el mejor programa de fútbol y era el más premiado, a pesar de un detalle que obviamente los periodistas deportivos no criticaban: Nadie tenía derecho a competirle. Y sin embargo cuando tuvo que competir: ¡desapareció! con todos sus premios.

Se vendió y se empaquetó un producto: la violencia en el futbol. Si caía una persona por una pelea en un tren, ocupaba pocos centímetros en la página de policiales. Si caía una persona con una camiseta de un club, entonces ocupaba tapas, programas radiales y televisivos. Una trompada en la calle es algo ignorado, no vende. Una trompada en un estadio será un monólogo, disfrazado de compungido análisis de horas y horas.

Se vendió que los encargados de seguridad regentearan operativos, impusieran (¿y vendieran?) cámaras de televisión, dispusieran efectivos policiales que pagan los clubes pero cuando algo sale mal, se castigue al club, sacándole la localia, puntos o multándolo con dinero. Es una medida totalmente autoritaria y arbitraria que además, no se puede apelar y que muy pocas veces se escuchan críticas desde los medios. Lo dije varias veces: el Coprosede y los organismos de seguridad de Argentina tienen cierto paralelismo con el FMI ¡Es mejor que no te ayuden!

Se vendió que todo aquel que hace algo en una tribuna que los medios no quieren, sea sospechado o acusado de barra brava. Y por ende, se introdujo a fuerza de repetición: el comportamiento “correcto”. Traducido, lo que ellos decidían fuera correcto y ayudaba sus intereses. Sin estudiar sociología calificaron conductas de masas y pidieron sanciones ejemplificadoras, siempre para un mismo sector. No hubo una sola investigación periodística que llevara, gracias a la denuncia, a un directivo a ser encarcelado o a un jugador de primera división a ser juzgado. No hubo una sola investigación, por ejemplo, que determinara cuantas decenas de millones se gastaron en el estadio Ciudad de La Plata mientras que San Lorenzo, por una ínfima parte levantara el suyo. - Hecho que prueba el gasto desmedido del escenario platense -. No recuerdo alguna nota periodística, de algún medio conocido, que osara criticar las fortunas que ganan los “patriotas” que juegan en la selección. No hubo una investigación periodística que desnudara números y datos sobre organismos estatales de seguridad que exigen a los clubes gastar dinero en cámaras, arreglos o más policías. No se sabe que empresas y nombres están vinculados. No he visto notas con nombres de quienes se benefician económicamente. Tampoco informes sobre si existe una política que controle que no haya extorsión a los clubes o favoritismo sobre algunos clubes o escenarios.

Se vendió la importancia del “chisme”, vulgarizando y ocupando programas y espacios con las “posibles” ventas y compras e internas en los planteles.

Muchos integrantes del elenco estable de los multimedios deportivos, vendieron una impostada imagen propia; Una imagen de una postura objetiva que es una gran mentira. Los hemos visto sembrar titulares en cada derrota de un equipo, avivar el fuego, una y otra vez, “Luego de la derrota número dos de local, el técnico se negó a hacer declaraciones”, “nuevamente cayó el equipo dirigido por tal técnico”. Cuando los socios que son los que pagan la cuota de su club, piden la renuncia de un técnico y cuando ésta se concreta, ponen caras de compungidos y hablan de que lamentan profundamente que se corte un proyecto y que los hinchas son salvajes porque no piden la renuncia de una forma más amable.

En la subjetiva e interesada balanza de los multimedios, hace más daño una trompada en la popular o una avalancha que un directivo de saco y corbata comprando un jugador por millones y poniendo en riesgo de quiebra el club entero. Si un jugador o técnico declaran una atrocidad enseguida se muestran comprensibles (salvo que haya criticado a un periodista o grupo periodístico afín) y benévolos con el jugador que ellos entrevistan. Si la misma atrocidad o inclusive más leve, aparece en una bandera o en un hincha común, entonces demandarán indignados, un duro castigo. Los jugadores sólo son censurados cuando osan mostrar gestos de hinchas, allí serán el “mal ejemplo”.

La función del periodista deportivo, al menos en la Argentina, parece carecer hoy de cualquier tipo de investigación, opinión o informe que incomode a los factores de poder. El análisis pasa estrictamente por lo futbolístico y el “vestuario”. No importa si los clubes deben millones y los obligan a vender cada vez menos entradas. Quedan relegados – como los hinchas que tienen su equipo en el Nacional B y no pueden ver a su equipo de visitante - otros temas que atañen a las instituciones, que son en definitiva las que sostienen los equipos, promueven deportistas y solían ser entes democráticos, pulmones sociales, donde por una cuota económica los chicos en lugar de estar en la calle se convertían en amantes del deporte en su club. Allí tenían una actividad física y eran parte de un espectáculo tribunero que nos identificaba como argentinos. En los años noventa los clubes fueron quedando debajo del equipo y de las estrellas que jugaban, como las camisetas quedaron tapadas por publicidades. Las identidades quedaron desdibujadas. Son los ecos de la ideología que indica que quien tiene más plata en el bolsillo vale más y que por dinero cualquier cosa, hasta dejar de ser o prostituirse. Boca hoy sale a la cancha con una publicidad con los colores de River. Y para algunos ese es el progreso. Y para otros no es un síntoma, es sólo un detalle casual. Crecen pulmones de rejas en los estadios e ir con dos pibes, comer algo, ver un partido y comprar una bandera ya no es una rutina, es una fortuna.

El fútbol argentino fue un espacio donde cualquier sector social, rico, mediano, pobre, podía acceder a populares o plateas y sentir emoción y expresarse. Donde las banderas marcaban la presencia de un barrio o de un sentimiento. Donde lo primero era la camiseta y el club, antes que el jugador. Donde el plomero y el abogado tenían su aventura, a su manera y donde el abuelo, el padre, el vecino, el hijo y el nieto podían abrazarse y festejar, es decir compartir. En la cancha se aprendía la virtud de la fidelidad. Fue un ámbito de expresión que hasta permitió a la masa silbar al dictador de turno.

Sería importante desde los medios recordar y valorizar que los clubes son mucho más que un puntal para un equipo de fútbol y que los hinchas son muchísimo más que un coro por un resultado.

Rafael Ton


martes, 22 de marzo de 2011

Quedamos todos roncos

Siempre nos salvará lo nuestro, nuestro semillero, nuestro estadio, nuestros hinchas incondicionales. Es decir, todo aquello que no han cuidado y potenciado los directivos. Todo lo que más queremos los hinchas. Todo lo que si crece nos ayudaría a estar mejor a todos (a Gimnasia). Eso que nos termina “salvando”.

Neira sale de las inferiores. Como el “Melli”, como pasó con “Chirola”, con el “Pampa”, con Rinaudo. Son nuestros. Los hinchas lo saben y también saben que lo que perdimos en 25 y 32 lo salvamos en 60 y 118. De no ganar clásicos, ni a Boca, ni a Racing (etcéteras varios) tuvimos que volver al Bosque para ganarles otra vez. Y el Vélez (posteriormente campeón) y el Huracán (campeón moral) y Lanús (con un crecimiento institucional envidiable) y el clásico rival alardeando por una copa, todos se fueron sin nada de la casa del Lobo. Cada vez que la necesidad ahorcaba en serio, cuando perder con Quilmes o con San Martín de Tucumán hubiera significado no un drama sino una “tragedia” futbolística, mirando la tabla del descenso, el Lobo se hacía fuerte en el bosque. En ese Bosque con un hueco que nos recuerda permanentemente la inoperancia, la mediocridad dirigencial que nunca sabe como hacer (en algunos caso no lo sienten) construir un Gimnasia mejor. Es que sin convicción, sin proyectos netamente propios y sin huevos, es difícil que el club crezca, diría imposible.

Muchas veces nos mienten con los “negocios” para “zafar” lo urgente o sino el verso del “progreso”. Muchas veces desde algunos medios partidarios - partidarios de la contra - nos buscan imponer filosofías que no eran nuestras y es entonces cuando peor nos va. Gastamos en los Graf, los Casas, los tigrillos Salazar, los Arce, los Semino, los Cornejo. Perdemos puntos en escenarios pinchas, diseñados por pinchas, fríos como los pinchas, donde en el vestuario que se tiene que usar, por ejemplo, no está el casillero Nº 13 a pedido de Bilardo, recordando hasta en esos detalles a quién pertenece la mole gris y anaranjada.

Pero de todas estas cosas nos salva siempre: lo nuestro. Desde el pibe que sale de las inferiores hasta el empuje de esos locos, saltando o pegados al alambrado son máquinas de dar, dan su voz, su aliento, su esfuerzo para pagar la cuota. Permanentemente dando.

Un 21 de marzo del 2011 Gimnasia tenía que ganarle a Tigre. En la tabla de promedios Gimnasia está en descenso directo y contra eso (¿o por eso?) los triperos un día lunes, llenaron la cancha otra vez. No son hinchas “golondrinas” que van por la novedad y si las circunstancias son buenas. Son los que cuando se jugó con Rafaela agotaron las entradas a pesar de venir de un 3 a 0 en contra. Estaban los que fueron a Lanús, los que juntaron peso a peso para ir a Colón, los que llegan caminando con la bandera. Son los que traen a los pibes y los ponen en sus hombros y uno puede verlos con sus caritas, sus ojitos abiertos imitando al papá, ese gorro que le queda tan grande y aprendiendo con el viejo lo que es la pasión, la fidelidad, forjando su identidad.

Y uno siente el aplauso a Néstor Basile y piensa tenía que ser Tripero ¿Qué hincha de otro club llega a algo así? ¿Qué otra hinchada genera personajes de esta índole y reacciones masivas de esta manera? Un estadio aplaudiendo, de pie, a un tipo de 66 años que seguramente muchos pibitos ni conocieron y sin embargo escucharon de él, leyeron una nota, sabían que había sido coherente toda su vida y luchado siempre, desde su lugar de “hincha con micrófono” por un Gimnasia popular, de inferiores fuertes, en el Bosque y cada vez más grande. Sólo Gimnasia puede generar este tipo de cosas. Y cuando Gimnasia es Gimnasia, cuando el Lobo se une, se nutre de lo propio, entonces no hay ni caperucitas ni tigres que puedan hacer algo en contra.

Qué sea siempre así, más allá de los resultados malos que alguna vez habrá. Ojalá que vengan muchas noches más como estas, con una luna enorme, todo lleno y el estadio terminado, con reconocimiento a lo mejor que tenemos: el hincha de Gimnasia y con muchos jugadores de inferiores metiendo goles. Ojalá que vengan muchas noches más así, festejando en las tribunas nuestras, las tribunas gimnasistas y sobre el final, festejando que ganó el Lobo, gritando todos unidos, hasta quedar todos roncos. Rafael Ton

martes, 8 de marzo de 2011

Subir construyendo

El tema de la Localia, del campo de juego, del poco cuidado de lo propio, deja entrever también otras cosas. Hemos escuchado a Directivos que decían que era caro un operativo de 20.000 pesos en 60 y 118, frente a All Boys pero que no dijeron nada cuando se les cobró más de 50.000 en el estadio provincial en un partido sin visitantes. (¿No habían dicho que era gratis?) Informaron que los partidos - salvo Independiente - se jugarían en estadio neutral y ahora, como los dueños del estadio naranja quieren cuidar el campo de juego para la Copa América, se volvería a jugar en 60 y 118. ¿Cuál fue la ganancia de irse del bosque? Más allá de la suma y las restas ¿Qué se obtuvo a cambio? es obvio que deportivamente fue un fracaso rotundo que repercutió en lo anímico y en la tabla por no descender. Tampoco hubo una solución por las tierras del Bosque, así que es evidente que nadie negoció eso tampoco. No hubo dinero u obras para el estadio propio, aún sabiendo que debería utilizarse cada vez que el predio de 25 y 32 sea utilizado para recitales o eventos que deciden sus dueños. Nadie informó que el monto que recibe Gimnasia por el recital de U2 parece que es menor al que recaudó, por ejemplo, el Lobo en un amistoso. Nadie informó ni desmintió a qué se deben las renuncias de miembros de Comisión Directiva ¿Hubo desacuerdos en éste u otros temas? Negociar, haciéndose valer es muy distinto a someterse a todo lo que digan los demás; quedó evidenciado en el último clásico cuáles son los resultados. Contra esto: la unión hace la fuerza y los Triperos bien saben de aguantar y de salvarse, en contra de todo pronóstico. Los socios triperos que estuvieron siempre, en las malas, pagando y acompañando, se merecen un rumbo mejor en éste tema. Gimnasia no nació para títere. Gimnasia nació para lo que es: un grande y que puede ser muchísimo más grande todavía, sobre todo si se pone a trabajar en tres cosas: Un estadio propio y bien localista; llenarlo de socios siempre; inferiores e infantiles para que todos los pibes de la zona se prueben y triunfen en Gimnasia. Si Gimnasia en lugar de gastar en los Casas, los Graf, usaba ese dinero en construir estos tres puntos, hoy seguramente ya no peleaba el descenso. Porque los clubes que priorizan y trabajan para tener una fuerte infraestructura propia e inferiores poderosas, pelean campeonatos. Volvemos a repetir los ejemplos de siempre, más allá de Vélez o Lanús, o de Banfield que construyó mientras jugaba o de Argentinos que construyó y se hizo fuerte en su propio estadio y luego también consiguió un título. En Santa Fé, hace muchos años, Colón construía y Unión compraba jugadores, basta ver las realidades de ambos clubes hoy para entender que esto no es un tema menor. Hay que salvarse construyendo. Si queremos llegar alto, construyamos alto. De acá en más aprovechemos las oportunidades para negociar pero en serio, no para chupar medias sino para negociar en favor de Gimnasia, para poder construir y para no estar repitiendo la historia otra vez dentro de unos meses, sobre todo porque alguna vez nos puede salir muy mal. ¡Y Vamos Lobo que de peores hemos salido!

Rafael Ton

viernes, 14 de enero de 2011

El arquitecto del Mellizo


Guillermo Barros Schelotto habló de recuperar identidad y de la unión de los triperos. Al término de la presentación nombró al arquitecto Luis Díaz. Ésta es una entrevista publicada en la revista Ginasiá! al Arquitecto que nombró el "melli" y su proyecto para 60 y 118.


Ginasiá! visitó el estudio del arquitecto Luís Díaz en Capital Federal, dónde vemos gente joven que entra y sale. La atención fue de primera con gaseosa, sándwich, amabilidad y un ambiente donde se percibe mucho trabajo y entusiasmo. Luís nos avisa que ya viene. Observamos un Premio “Década” de Escuela Ecos. Universidad de Palermo / Fundación Oscar Tusquets Blanca de Barcelona. Observamos maquetas, libros, artículos de diarios nacionales que contienen sus fotos, planos y por encima de todo vemos dibujos de una pileta moderna, con un techo curvo y una glorieta rodeándola. Reconocemos nuestro bosque en todo eso. Nos da curiosidad y cuando llega Luís, empezamos a preguntar qué significa.

Hay que tener en cuenta que existe una pileta con medidas que nadie tiene en la ciudad, que se usa dos meses en todo el año. Por eso, techarla es una inversión a largo plazo y es parte de este proyecto estructural de remodelación, que concibe un estadio moderno, con campos de distintos deportes, el Memorial de Homenaje a Favaloro y la pileta techada. Con una pileta de esas características no se puede medir la cantidad de socios que se sumarían. Esto no es solamente para los socios que hoy tiene Gimnasia, si no para abrir el club a mucha más gente, como por ejemplo personas con capacidades diferentes y de la tercera edad. Además, se va a contar con el apoyo de las ONG que están dirigidas a todos estos sectores.

Luis afirma: “nosotros tenemos todo para hacerlo, por lo cual este proyecto que contempla el techado de una pileta olímpica y una rampa especial, es una de las bisagras que puede resultar altamente positivo para la institución. Lo tenemos todo planificado. En San Pablo hay 18 centros sociales, que tienen estas características, cuando fuimos un día a uno de ellos que se llama Pompéia, observamos 300 viejitos, esto en un solo horario, y vos te los imaginas en el Bosque y te da tristeza que nunca se haya pensado en serio concretar algo así. En la provincia de Buenos Aires no hay ninguna obra similar, esta estaría súper equipada y sería una obra modelo, es el principio de un club modelo. El proyecto es integral con accesibilidad social, pensado en forma estructural y en etapas, teniendo en cuenta la pasión de los hinchas, para integrar gente de la tercera edad, para sumar jóvenes al deporte y muchas otras cosas, en un ámbito ideal para todo esto”.

El estadio remodelado establece un vínculo muy particular con el bosque, sería parte del recorrido, y de la actividad de los deportistas. Las canchas de tenis se trasladan y se conforma allí un paseo, un lugar de encuentro, todo ayuda a que Gimnasia se potencie socialmente. Todo es posible y está planificado, hasta los ascensores para llegar a las nuevas plateas, porque habrá una peatonal especialmente diseñada para la calle 118 y parte de la 60, no habrá saltos, grampas, barro o empedrado desalineado. “Será un escenario insertado en el bosque, parte del bosque. Porque no debe haber gente en la ciudad que ame tanto ese lugar como nosotros. Formamos parte de la cultura de La Plata. Es una parada en el paseo del Bosque, un lugar que tiene que tener una confitería o un restaurante, la pileta, el museo de Gimnasia porque es el club más antiguo y esto también debe potenciarse, y sabiendo que no tiene que haber muros disonantes cortando la naturaleza” dice Luis Díaz; y agrega: “Los vestuarios estarán debajo de la nueva platea H. Y ese espacio debe desarrollarse para ser usado no solo cada 15 días. Hay que buscar convenios con la municipalidad para que en el predio que está detrás de la platea H, donde ahora está la cancha auxiliar, haya disciplinas deportivas y educativas”.

El Arquitecto Luis Díaz trabaja en el “proyecto 60 y 118” desde 1994

“Estoy en el proyecto desde el 94, una noche que fui al Club For Ever, y me encontré con Néstor Basile, fui con mi papá y con un amigo de siempre: “chiquito” Danell. Algunos hablaban en esos días de un colapso del estadio que no era tal, y ahí nos pusimos a trabajar con Teresita, mi compañera y enorme tripera que agenda desde las vacaciones hasta los trabajos, siempre teniendo en cuenta los días que va a jugar Gimnasia, y empezamos a proyectar. Lo fuímos adecuando y cambiando muchas veces”.

Un estadio en total armonía con la naturaleza

En relación al proyecto 60 y 118, el reconocido arquitecto explicó que “la buena arquitectura está en relación con la naturaleza, siempre, no solamente el edificio, si no que lo propone sobre el lugar, siempre el juego mágico que tiene la arquitectura es con la naturaleza, aquel edificio que no responde al entorno, al medio, llamémosle naturaleza, es un hecho bastante abstracto. El estadio está en armonía con eso, nosotros siempre estamos pensando en todo esto. Tiene que ver con el lugar en el que está ubicado, no podríamos pensar nuestro estadio en otro lugar. Si a nosotros nos dicen que tenemos que hacer un estadio como el de San Lorenzo en el bajo flores, tenemos que pensar otra estrategia totalmente diferente, lo cual sería un edificio mucho más introvertido, para estar en armonía con el entorno”.

El proyecto del estadio 60 y 118 está pensado como una estructura abierta, absolutamente abierta, es un edificio que respira con el bosque, y se nutre del color del bosque, porque nosotros lo planificamos de esa manera, y no va en contra del bosque. Vos pensas en el deporte, pensas en el ocio, pensas en la actividad educativa que se va a ir dando acá adentro y te das cuenta que está totalmente en armonía”.

En este sentido, el arquitecto subrayó que “todo esto es sustentable, ya que primero es necesaria la reeducación de los ciudadanos. Las ciudades han llegado a un grado de desarrollo de auto-destrucción preocupante. Por lo que producen, por los residuos, por los autos, suman la cantidad de conflictos que hoy nos quitan el sueño. Entonces uno tendría que empezar a pensar, si en el año 2000 el 60% de los chicos en Londres tiene asma por la polución y por lo que significan los automóviles, quizás nosotros tendríamos que empezar a pensar en La Plata. Hay que pensar el Bosque, pero en forma progresiva y a futuro, no estancado en proyectos que no tenían en cuenta muchas de las cosas que hoy suceden.

Cuidar la ecología pasa por lograr que un lugar degradado que no ha sido tocado desde hace 40 años, pueda ser un lugar de encuentro entre lo verde, el deporte, la alegría, y educar para que todos lo cuiden mucho más, la clave es educar, no enrejar árboles. También hay que ver que esta pasando con las destilerías, que está pasando con todas las fábricas de los alrededores de La Plata, y por otro lado uno se tendría que poner a pensar ¿Es lógico que el hincha de Gimnasia vaya en auto? Si uno cuando va caminando es una fiesta. Si uno lo toma como parte de un paseo y la ceremonia religiosa de ir a su templo, habría que hacerlo caminando, fomentarlo de alguna manera. No puedo creer que muchas veces haya que dejar el auto al lado de donde están en la tribuna. La ciudad de La Plata es una ciudad peatonal, tendría que tratar de modificar hábitos que ya están muy arraigados o que se van desarrollando en este momento. Estoy hablando del Mondongo de los lugares que estén más cerca, no de los hinchas del lobo de Villa Elisa o de Los Hornos que obviamente necesitan acercarse en transporte.

Un estadio del siglo XXI

El proyecto concibe una altura que permita ver la copa de los árboles. No hay que sacar treinta pinos, sería una locura, por ejemplo como máximo habría que sacar cuatro pinos, y se replantarían de acuerdo al estándar internacional. Inclusive ya se hizo y al por mayor: el día que el estadio cumplió 80 años en el Bosque hubo socios de todas las edades que plantaron árboles alrededor, abuelos y padres acompañando a los pibes del colegio de Gimnasia que aman el bosque. Hay gente que no sabe que el bosque no tiene por ejemplo un sistema de riego. Esto lo contempla el proyecto de Luis Díaz, quien explica: “nosotros podríamos hacer, si tenemos todas las partes con cubiertas (los techos), regar la cancha del bosque y de esa forma no gastar agua potable, si esto nosotros lo ofrecemos al entorno, este sistema de riego, estamos contribuyendo directamente, sin verso, al verde del Bosque.”

Lo mismo sucede con las energías, “el tema que tienen las energías naturalmente tienen un costo inicial alto, pero después los beneficios son espectaculares. Pueden ser paneles solares que capturan energía o, por dar un ejemplo concreto: Hay un arquitecto reconocido en Japón, que hizo un estadio en el que con los techos juntan la energía necesaria para todo el pueblo, lo cual el club gana todo ese dinero por toda la energía que está ofreciendo. Todo eso está ahí. Hay un grado de desafío que hay que llevarlo adelante. Hay que tener en cuenta que se puede y que Gimnasia es diferente. Hacerlo en etapas, porque cuando se hicieron las cabeceras, Gimnasia no lo sintió económicamente, igual que con el mantenimiento del Estadio. Esta cancha cuando volvimos, estaba casi destruida. Estaba tirado todo, abajo todo el alambrado de la H, los muros que rodeaban la cancha agujereados para un recital que nunca pasó. Y arreglar todo eso no significó que Gimnasia no funcionara en otras áreas o se tuviera que vender el plantel. Se pudo. Es un logro importante, pero que hay que potenciarlo.

¿La primera etapa sería “cerrar” las tribunas alrededor del campo de juego. Digamos sin tener en cuenta la parte alta de la platea H?

“Claro, habría que levantar la parte baja de la H, con unos cinco mil lugares, en etapas, primero hacemos el medio, primera parte de la primer etapa y después los laterales. Pero los tablones pasarían al frente de donde están ubicados hoy, es decir se instalarían a ambos lados de la techada y enfrente tendríamos una tribuna nueva de punta a punta. Se calcula, aproximadamente, con algunas circunstancias a favor: unos seis meses para llevar a cabo esta primera etapa. Y el costo de esta primera etapa es menor al precio que tienen varios buenos jugadores”.

¿Se puede seguir jugando mientras se construye?

“Es cuestión de previsión y buena voluntad, como hizo Banfield, se empieza en la obra desde el centro, e insisto: hay que tener en cuenta que los sectores populares laterales que hoy dan a la auxiliar se trasladan en frente y esto da más espacio todavía. Habría que ver que algunos partidos se tengan que jugar sin total iluminación artificial, porque se correrían las torres de lugar, pero depende, claro, de la capacidad dirigencial para tratar el tema. Si me dicen de arreglar el agujero que existe en donde estaba la platea H se puede hacer pero es como un parche. Es también desaprovechar el espacio y las oportunidades”.

Luís Díaz, nos despide con algo que vale la pena resaltar y nos hace reflexionar:

“Yo les pregunto esto: ¿Ir la cancha de Boca es lo mismo que ir a la cancha de Platense o Unión? ¿Entrar a la cancha de River o Racing es lo mismo que entrar a la cancha de Atlético Tucumán u Olimpo? Es decir, la cancha transmite algo al visitante, un escudo gigante que te recibe, una obra grande, bien hecha, marca el poder de un club. Lo que tenemos que lograr es que los visitantes cuando vengan al Bosque piensen “Si estos tipos fueron capaces de levantar esto, son grandes en serio, nos pueden ganar”.

Un proyecto en etapas, ecológico, nuestro, de avanzada ¿qué más? Qué sean otros los que alquilen de por vida, nosotros tenemos el potencial para hacer crecer lo nuestro. Basta de mediocres. ¡Qué sea el tiempo de pensar y construir en grande! Paulatinamente. Cambiar la mentalidad en un aspecto: proyectos con fechas de ejecución y planificados y no promesas. Basta de desmerecer nuestras posibilidades y desaprovecharlas. Solo queda que todos nos pongamos a empujar para lograr el club fuerte, las obras grandes que van a traer muchos mejores resultados, por lógica consecuencia, para felicidad del pueblo más pasional del mundo.

Revista Ginasiá! Nº 10

(La foto es de la web oficial: www.gimnasia.org.ar )

miércoles, 5 de enero de 2011

Aquel Lobo


El oso polar estaba en el límite natural de su territorio, a pocos metros del bosque.
Se alzó imponente, más de dos metros de gruesa musculatura, dientes asesinos. Una de las bestias más grandes del planeta.
El alce, que había abandonado su manada por miedo y escapado sin orientación, prosiguió su fatigosa carrera, buscando llegar a donde estaban los raquíticos árboles del bosque, diezmados por la nieve y la escarcha.
La enorme fiera blanca lo siguió. Con sus gruesas pisadas avanzaba hacía el bosque. Ante su cercanía, los pájaros y pequeños animalitos huían despavoridos.
El Alce se metió entre los troncos, trastabilló y cayó, ya sin fuerzas. El oso parecía que iba a seguirlo. Sin darse cuenta que en dirección recta, entre unas anchas raíces, se levantaba un lobo. Protegía su familia. Sus ojos se clavaron en la bestia alba. Todo en contra. El tamaño, las garras gigantes, el hambre que lo había llevado hasta allí. Pero detrás de él, estaba su familia. Los lobitos pequeños, las madres lobas, los lobos ancianos. Los hermanos con los que andaba por las noches. Y enfrente el gigante frío, asesino. Y detrás, su bosque, su casa, su familia.
Todo en contra. Y contra todo, aquel Lobo retrocedió dos pasos, porque había aprendido que no importa dar pasos atrás si sirve para tomar impulso. El oso avanzó y entonces en loca corrida, como un rayo negro sobre la nieve, el Lobo salió a su encuentro. No busco morder, había aprendido que el mejor golpe puede ser el avisar con convicción. Dio un golpe en el hocico del Oso y pareció que su pecho crecía y que su lomo se transformaba en una llama oscura.
Acá estoy yo. Esta es mi familia. Éste es mi territorio. Voy a ir contra todo. Eso decía el Lobo sin decir palabra.
No hay leyendas ni estatuas ni gloria ni historias contadas que atraviesan el tiempo para aquellos que se resignan fácilmente.
Lo que se quiere, si es que se quiere en serio y no solo son palabras, se defiende con dientes apretados y afilados, dispuesto a dar batalla.

Las heridas producidas por el oso fueron cicatrizando. La leyenda del lobo que ahuyentó a la bestia blanca, aquel frío asesino, del bosque, aún se sigue contando.
Sirve de ejemplo: resignarse, abandonar o ir contra todo, dispuesto a todo, para defender lo propio y quedar como leyenda.

Rafael Ton

domingo, 2 de enero de 2011

No dejemos solo a Cappa



La llegada de Ángel Cappa es un salto sobre la mediocridad. Así como el negrito Marco Pérez simbolizaba hace poco el salto de calidad dentro del campo de juego, lo de Cappa es un símbolo concreto de grandeza. La institución se arriesga y eso está muy bien (salga como salga porque el que no arriesga, no gana)
El problema es creer que es eso y punto, que con eso basta y que sólo importan los refuerzos para no descender…ahí está el error. Siempre pensar a Gimnasia en “chiquito”. Ver cómo zafar, chupar las medias a algún político de turno para ver si nos “ayudan”, llorar por la falta de pocos socios de plata que pongan mucha guita. Todo eso habla de un Gimnasia que se arrastra en lugar de caminar.
Con ese discurso ya estamos “achicando” a Gimnasia. Sin soberbia pero con firmeza hay que buscar generar GRANDEZA, porque los clubes que hacen cosas grandes son los que salen campeones. Aún con falencias.
Primero que todo, estar bien concientes, que el dinero es importante pero que más importantes son las ideas. Si todo fuera un negocio y nada más, saldría campeón Boca, Boca, River, Boca, River, y cada tanto San Lorenzo, Racing e Independiente. Porque son los que pueden tener muchos más socios, más publicidades, más inferiores porque la mayoría de los pibes del interior van primero a esos clubes. Y sin embargo salieron campeones: Vélez, Lanús, Banfield, Newells. Boca está muy abajo, Racing no entra a la Copa, River pelea por no jugar la promoción. El equipo del Vice de Grondona pelea el descenso. El club del anti-Grondona: Raúl Gámez crece y pelea todos los campeonatos. Entonces esto marca claramente que no todo se compra ni se arregla.
Hay formas de crecer como institución y poder rodear e impulsar la llegada de Cappa con medidas que marcarían un club con grandeza. ¿Qué es esto de llorar para recaudar más en un clásico? ¿Qué es esto de ir detrás de lo que hacen los ídolos de los vecinos? Eso es pensar a Gimnasia en chiquito y encima declararlo.
Hay que empezar a trabajar de otra manera, llamar a la prensa y avisar: ¡se viene el partido homenaje a Griguol y llamar a Sava y a Chirola y a Charly Carrió y a Márcico y a quién quiera estar en la despedida del “viejo” y demostrar en serio que cambiamos la imagen que somos un club agradecido a sus referentes y poner 20 mangos la popular y 100 la platea, explicando que la recaudación es para ayudar a Gimnasia y con eso sólo tenemos ganancias netas. Sin contar la televisión (ya si no logramos que algún canal se interese en un partido homenaje a Griguol...) Contemos: 15.000 populares a 20 pesos: 300.000. 1000 plateas a 100: 100.000 pesos más. Con 400.000 pesos de base en el bolsillo y con un cambio de imagen ¿necesitaríamos salir a decir que el clásico se tiene que jugar fuera del Bosque? ¿Qué club le mostramos a Cappa y a los periodistas y a la opinión pública en general? Un club que tiene como única propuesta de juntar dinero dejar su cancha para juntar un poco más de plata?...
Hay personas que algunos llaman empresarios exitosos y lo que han hecho es, fundamentalmente organizar un partido o un recital y vincularse con artistas o jugadores. ¿De que sirve tener un escenario prestado para traer a Aerosmith o a Sabina si tenemos miedo de arriesgar en nuestro propio terreno, si no buscamos hacerlo primero en el poli o en 60 y 118 para ir obteniendo práctica, experiencia y ganancias?
¿Porqué por momentos se “saltean” pasos y por otros no se piensa en el futuro del club? Cuando Racing, Independiente, Olimpo, se quejen de que ellos pagan la seguridad de los partidos pero en La Plata los que usan el estadio provincial no la pagan ¿saben que va a pasar?...cada club va a tener que pagar otra vez todo y va a ser todo mucho más caro. Estos “regalitos” ya los sufrimos: es pan para hoy hambre para mañana. Un directivo bueno es quién deja un club mejor a quién lo suplante y no quién piensa sólo en el ahora. Ya se sabe que cuando pasen las elecciones, los políticos deshacen lo firmado.
Cappa tiene que ser el principio de un club que se mueva arriesgando, haciendo ruido y pensando a lo grande en serio. ¿Cómo le vamos a decir a Cappa que algunos partidos los jugamos de local pero otros vamos a jugarlo al circo de 25 y 32? (no me digan que ese techo de lona tercermundista que quiere imitar a Europa no tiene la forma de un circo sin colores) pero sigamos: ¿se imaginan por ejemplo si en River le hubieran dicho a Cappa “los partidos chicos los jugamos en Nuñez pero con Boca, San Lorenzo vamos a jugarlos en la cancha de Vélez porque ingresa más dinero”?… ¿qué equipo grande de Argentina no pudo construir su historia en su propia cancha?
¡Basta de pensar en Gimnasia como un club chico!
Gimnasia tiene el potencial detrás de una fidelidad como ninguna otra institución ¡vamos a trabajar con eso!. El camino fácil siempre nos dejó mal, vamos a pensar en grande no sólo con el técnico, sino con todo. Como dije antes, Gimnasia – el mismo que llenó su cancha dos años seguidos peleando el descenso, vendiendo más que los que peleaban el campeonato – el mismo que volvió a ganar el clásico, a Boca, a Racing, dos finales por la promoción siendo local en su reducto del bosque – necesita una vez por todas y para siempre que se patee la mediocridad y se piense de otra manera. Trabajar pensando en grande.
Cuando contratas un técnico de la jerarquía de Cappa tenes garantizado que el país hable de Gimnasia. Eso te lleva a un respaldo, a un impulso. Y así con todo. Fíjense la paradoja de los que pregonan que solo sirve el ingreso de plata: Gimnasia paga por Cappa sin embargo, de salir bien, sería más que un negocio. Un refuerzo de renombre también, obviamente. Para eso tenemos que entender que una cosa es gastar y otra invertir. Todo lo que sea crecimiento del estadio, de las inferiores, del poli o del Bosquecito es inversión.
Tenemos que saber ver más allá del dinero que ingresa. Doy otro ejemplo imaginario: si se logra que “Los Redondos” vengan a tu estadio, logras que el país hable de Gimnasia también y no de un escenario político, sino de tu club, es ganancia doble. Claro, para eso hay riesgos.
Techar la pileta del Bosque es invertir: Sumamos socios, prestigio. ¿Cuanto cuesta? ¿Se está trabajando en eso? O los 36 miembros de comisión directiva están trabajando en traer refuerzos y nada más.
Mostrarse como un club constructor en televisión, es invertir. Si en lugar de hueco hay obras, el país dice “Gimnasia construye”. Eso reditúa mucho más que un Gimnasia que llora que no tiene plata… Hay que apuntar a lo grande y no a lo chico. Un cartel de 10 metros en el bosque para una empresa grande es mejor que 10 cartelitos distintos. El primer partido estará disponible, lo verán miles, en la cancha y por televisión. Quizás alguna propuesta se acerque. Pero esto ya da otra imagen y quizás ingrese más dinero. Pero nadie lo hace. Es preferible el kiosquito de un cartelito por acá, otro por allá, que el mostrar un club serio. Trabajar es buscar organizar eventos multitudinarios, partidos homenajes, recitales, para juntar dinero y mejorar la imagen del club, y no mostrarse contentos porque por unos meses no pagaremos la seguridad perdiendo la Localia.
Ojala éste 2011 traiga consigo un efecto “Cappa” creando más impulsos de grandeza en todos los Gimnasistas. Crecer en lo nuestro, hacernos fuertes y entonces empezar a ganar con un estilo definido, sin necesidad de trampas como alfileres o agua podrida al rival, y – como lo marca la historia – contenidos en un marco popular y en un escenario propio. Darnos cuenta por fin de la grandeza y el potencial del Club decano de América que no necesitamos obras ajenas, que podemos construir un mejor destino con los nuestros y lo nuestro.

Rafael Ton

viernes, 3 de diciembre de 2010

Nuestros hinchas lo merecen: Encausar la pasión, potenciar lo nuestro.

Seguimos demostrando que somos incondicionales y que no nos “borramos” como hacen otros cuando las cosas no vienen bien.
Cada Tripero que nos vuelve a elegir mes a mes, reivindica lo que predicamos: no vivimos subordinados a los resultados.
Pero claro, y cuidado: tampoco es cuestión de quedarse con esto y no desear y no tratar y trabajar para que nuestro Gimnasia mejore.
Cada uno desde su lugar. Algunos empujando el carro, otros guiando, otros abriendo camino, hay que intentar que Gimnasia crezca, manteniendo algo intacto: la pasión.
No es “bajar” la pasión para obtener mejores resultados (uno de los absurdos que intentan meternos en la cabeza) No es un cosa u la otra, es simplemente encausar esa pasión.
Cuando obramos “sin pasión” descuidando el patrimonio propició una gran caída y división. Hace no muchos años teníamos un clásico donde el que hablaba de lauros y decía ser “el mejor” caía arrodillado en el Bosque, una y otra vez, el historial marcaba claramente que esa supuesta “superioridad” no se reflejaba en la realidad, al contrario.
Teníamos todo: “La tarde de Moriconi, la tarde de Perdomo, el día del Abandono, el día del Baile, el 4 a 1 dejándolos sin poder pelear el título, los humos azules, las cartulinas, ellos mudos, nosotros con estadio, ellos inquilinos y los 10 años sin perder un clásico en 60 y 118” Teníamos todo esto y nos dijeron que íbamos a hacer un “negoción” que alquilar con ellos era el progreso…Hoy como ayer, empiezan hablando de lo “gratis” como hicieron antes poniendo entradas gratis para que pudiera ir cualquiera y de cualquier cuadro. Esperemos haber aprendido que después, de alguna manera te lo cobran. Cuando pasa el “furor” inicial, las reglas te las cambian y el costo lo pagan los que creyeron en las promesas, de eso no hay dudas.
Nos hicieron elegir el camino de “lo cómodo. Nos decían: “no nos dejemos llevar por los sentimientos y la pasión que nos va a ir mejor, ¡seamos inteligentes! ¡Ahora viene la suerte! hay que pensar en frío” y todo se descalabró. Chau Bosque, chau clásicos. Y ninguno de los responsables que se sentaron a ver como los vecinos hacían trizas lo que habíamos construido en tantos años, pidió perdón o al menos declaró que había sido un error.
¡Qué por favor nos sirva de lección!. Qué nunca más vengan con “negociones” porque ya tenemos que darnos cuenta que es “pan para hoy, hambre, mucho hambre para mañana”. Lo que hoy te dan gratis, mañana de alguna manera te lo cobran. Lo que te lleva a mudarte, de a poco, a un lugar que nunca serás el dueño y que lo diseñó tu contra, nunca puede ser negocio. El verdadero negocio es crear las bases propias para que los recitales pasen por el Bosque y por el poli y la ganancia sea íntegramente nuestras. El verdadero negocio es ser local, bien local en todos los partidos. El verdadero negocio es que las publicidades no sean 14 carteles desiguales sino 1 o 2, bien puestos, bien grandes, prolijos y que se ofrezcan teniendo en cuenta los miles que lo ven directamente y los miles que lo ven por televisión y que la ganancia sea para Gimnasia exclusivamente, no algo compartido. Y negocio, inversión a futuro, es techar la pileta y con la pileta más grande de la zona, sumar deportistas al Bosque todo el año y sumar socios.
Pero el tema que nos meten “negocios” que no lo son en la cabeza, los repiten para que el que no está informado lo crea, como con las propagandas en la tele y después usas shampoo o masticas chicle y no se te borran problemas y no sos más feliz. El negocio es para el que vende el producto.
Acaso: ¿Será negocio que haya que pedir turnos en canchas de fútbol 5 o 8 con anticipación en toda la ciudad y Gimnasia no brinde esa posibilidad?... ¿Se aprovecha el espacio que dispone Gimnasia? ¿No será entonces que los negocios propios están y pueden ayudar en menor o mayor medida al club pero que hay otros intereses o directamente una mirada mediocre?
Gimnasia tiene todo el potencial: multitudes, pasión incondicional, espacios, historia, todo para crecer. Lo que tiene que tener es dirigencias que piensen realmente solo en lo nuestro, defiendan lo nuestro y se trabaje convencido de la grandeza de Gimnasia. Es decir buscando el mejor negocio: invertir para crecer y crecer para ganar.

Rafael Ton

martes, 23 de noviembre de 2010

Elecciones 2010


Debo confesar que sentí una alegría enorme al enterarme que Néstor Basile integra la lista de “Encuentro Gimnasista”. No es meramente una cuestión de reconocimiento a sus años de lucha por Gimnasia, también es una seguridad que me transmite alguien que siempre tuvo un compromiso muy fuerte por el club y por puntos que creo son esenciales.
Conozco y quiero a muchos Triperos de las tres listas. Siento real aprecio por muchos de ellos porque se que tienen el corazón azul y blanco y creo que es muy valorable que en estos momentos difíciles – todos ellos - quieran exponerse y ayudar desde adentro. Cada uno con sus ideas y sus posibilidades.
Claro que me veo en la obligación de aclarar algo. Como creyente de que el mejor camino es el trabajo a largo plazo; Porque soy de respaldar siempre a los grupos que laburan y surgen de abajo y sin padrinos y por conocimiento de cómo piensan y como actúan muchos de sus integrantes, mi voto será para Encuentro Gimnasista”. Porque conozco y admiro al arquitecto Luis Díaz. Y pienso que ya era hora de que un Tripero reconocido y premiado en el mundo, como es su caso, tenga la posibilidad de desatar su talento en su amado Gimnasia.
Por dos hermanos como Mauro Coronato y como Germán Galliani, con los cuales comparto el mismo sentimiento y el mismo modelo de club. Por el grupo “Primero Gimnasia” que aporta la fuerza de la juventud y una capacidad organizativa que se nutre en la experiencia y en el contacto fraterno con todos los hinchas, en todas las canchas. Por Oscar Salas, quién además de ser un profesional de excepción es un tripero enfermo y cuyo nieto, gracias a su insistencia, fue el primer socio intrauterino del Lobo. Así podría nombrar a muchos más integrantes: al Juez Pedro Pianta, al ex diputado Henry Stegmayer, al periodista Adrián Belinche, al Contador José Luis Negro (invitado varias veces a escribir en la revista Ginasiá!) pero creo que lo importante es otra cosa que va más allá de los nombres y los hombres. Lo substancial, más allá de Carlos Gaskin o del Arquitecto “Manolo” Álvarez o de cualquier otro integrante (solo nombré algunos) es el hecho de elegir algo distinto. Cuando digo distinto me refiero, por ejemplo, a que Luis Díaz encarna un proyecto, no se lo eligió por “cuantos votos tiene” sino por un diseño de un club que piensa a futuro. En el caso puntual del Bosque, por ejemplo, el proyecto contempla una pileta techada (suma socios, produce mucho mejor aprovechamiento del "espacio") un memorial para Favaloro (prestigia, y es un reconocimiento que se divulgará en todo el país
) con un estadio abierto que se puede ir haciendo en etapas, es decir no hay que tener 20 millones para empezar, sino ir paulatinamente y que además es ecológico, no va contra el Bosque sino todo lo contrario. Y también incluye un diseño estudiado de lo que es el tema publicitario en 60 y 118, para generar recursos (100% propios, sin compartir con nadie) de una forma prolija y con mayores aspiraciones de cara al futuro. Lo mismo pasa con Marcelo Ramos, quién será encargado del fútbol infanto-juvenil y que tiene experiencia de sobra en su trabajo en divisiones menores y que bien puede concordar con las cosas buenas que se están haciendo hoy. Porque eso también es importante: dejarnos de joder y ya no restar ni dividir, ni tener la necesidad de ensuciar al otro para hablar bien de lo que pienso yo. ¡Triperos. Vamos a sumar, sumar, sumar, porque si sumamos todos, la suma de puntos viene sola! Porque cuando se construye pensando en grande, los resultados, por más que tarden, vienen en grande. Basta de pensar que no estamos capacitados para construir por nosotros mismos y para nosotros mismos. Basta de pensar que los negocios siempre son externos y no propios. Basta de que la crisis, la urgencia por no descender, la urgencia para salir campeón, inmovilice todo el resto del club.
Creo sinceramente que es tiempo de juventud que respeta la historia, que sabe escuchar a los mayores y que paralelamente tiene la fuerza para trabajar y trabajar, edificando sus ideas. Ese me parece humildemente el cambio mejor: el que intenta trabajar sobre lo bueno, es decir ¡crecer!
Y por una cuestión de experiencia creo que el que promete trabajo y no resultados siempre termina siendo mejor que el que alza la voz, asegurando tener la receta mágica. Tantas veces se ha prejuzgado a la hora de elegir un presidente por la billetera y sin embargo un Emilio Chebel en Lanús o un Raúl Gámez en Vélez -ninguno de billetera gorda y sí con grupos de trabajo- dejaron instituciones fuertes, con estadios propios, equipos propios y campeonatos. Y en oposición, tantos portadores de billetera dejaron huecos y derrotas.
Y si se entra en crisis económica por decisiones políticas, por la gestión, la salvación viene exactamente de la misma manera y no por salvadores. Es no hacer lo que se hizo mal y empezar a mejorar lo que se hacía bien. Y se sale y se sube. Una buena gestión, ordenar y potenciar lo mejor e ir generando los recursos, así se sube, se sale de cualquier pozo.
También me parece positivo que los proyectos, por ejemplo los de fútbol, se hayan empezado y mostrado con bastante anticipación, cuanto más tiempo para reuniones, para análisis, creo que es mejor. Más allá de que haya nombres que puedan gustar más o menos.
Obvio que ninguna lista es ideal (lo ideal no existe) Ningún proyecto contempla el aplauso de todos, simplemente es mi elección, bajo un criterio, respetando absolutamente a todos aquellos que voten distinto, sin desmerecer a nadie y simplemente diciendo mi parecer.
Además del proyecto y las ideas, la palabra “encuentro” me gusta, la siento una palabra tripera. El encuentro entre amigos triperos. Me encuentro en el Bosque. Allí donde la fidelidad, la pasión tienen su encuentro.
Y es importante recordar que llegado el momento en que pase esta elección, nos podamos encontrar todos marchando por un camino mejor, gritando por Gimnasia, ilusionados y poniendo cada uno un poquito más de ese aguante descomunal que tenemos los Triperos, un esfuerzo más, para lograr un Gimnasia más popular todavia, generador de grandes equipos y festejando en un estadio propio y remodelado, todos los triunfos que nos merecemos.

Rafael Ton

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Entre Agosto de 1995 y Agosto de 1996

Para los Triperos éste período tendrá invariablemente el recuerdo de una etapa de recomposición primero y luego uno de los mejores equipos de fútbol que se hayan visto en muchos años. Pero aunque se nos haga difícil de entender, además de lo que le pasaba al Lobo - el subcampeonato; el festejar goleadas contra Boca y Racing y triunfos frente a River e Independiente; Marcico, Albornoz, los Mellizos, Noce, Sanguinetti, Timoteo; la fidelidad y el colorido de siempre en la tribuna; también pasaban otras cosas en el fútbol local:

(Decía la revista El Gráfico) “Arranca Boca en el Apertura y estalla la Bombonera. Con un marco multitudinario, derrota 2 a 1 a Huracán con un gol agónico de Darío Oscar Scotto. Los clubes argentinos movilizan la friolera suma de cincuenta millones de pesos para afrontar el torneo apertura 1995.
Boca Juniors figura en la cabeza de esa tabla. Le sigue Racing Club, que bajo la presidencia de Osvaldo Amadeo Otero adquiere 14 jugadores a través de un fondo de inversión por valor de ocho millones de dólares. Su clásico rival, Independiente, gasta la mitad que los albicelestes y trae nueve jugadores nuevos. La otra cara de la moneda es Vélez Sársfield, que no gasta un peso en refuerzos...”
River e independiente se van de “Copas”. El millonario compra el primer jugador azteca que llega a la Argentina: Alberto García Aspe. Los Rojos de Avellaneda: compraron los goles de Calderón. Tienen la experiencia de Burruchaga, tienen a Mondragón y tendrán un as en la manga para el final del torneo, luego de cambiar dos técnicos, llegará Humberto Grondona. El apellido de la “AFA” será su director técnico. Los millonarios tienen al “Enzo” Francescoli, a Gallardo, a Medina Bello y a Leonardo Astrada.
Boca gasta fortunas antes pero sobre todo después de las elecciones y eso que a partir de octubre contó, nada más ni nada menos que con Diego Maradona en sus filas. Los goles de Boca que ya van a venir ilusionan ¿Cuántos convertirá Caniggia? Imbatible será Boca con Bilardo, prometía Macri y compraba a Verón y a Basualdo. Los Xeneises contaban con Gamboa, con el Killy, con Navarro Montoya, con Fabbri.
¿Y Racing?: Claudio López, Rubén Capria, “Tito” Pompei y el siempre regular Gustavito Costas, atrás. Navas será el próximo Mariscal decían en Racing.
Entre agosto de 1995 y agosto de 1996 los grandes hicieron mucho ruido.
Un crítico de la conducción de Grondona en la AFA: Raúl Gámez gana las elecciones en Liniers, se trataba de alguien que ya muy conocido que venia trabajando en la comisión directiva. Vélez no gastó en refuerzos pero sí invirtió dinero en su estadio y en las divisiones inferiores. Como lo haría dos años después en la construcción de su “Villa Olímpica” (enorme espacio de concentración y entrenamiento en Ituzaingó) lo que deja a las claras una política de inversión desde lo institucional. Vélez sin refuerzos pero invirtiendo en el club, ganó los dos torneos que los grandes querían conquistar gastando.
Entre agosto de 1995 y agosto de 1996 tampoco los goles fueron para los apellidos llegados de Europa o de los equipos que más habían gastado comprando jugadores. Lanús, ese club que estaba a menos de dos años de juntar el dinero para empezar a renovar su estadio y que llevaba a cabo la tarea de aumentar socios y promovía una cuota que le daba al nuevo socio la posibilidad de un gimnasio, además de alentar al equipo, fue quién tuvo al goleador mayor. Festejó, fueron 20 goles - entre ambos torneos -de un jugador surgido de su semillero: Ariel López.
Vélez y Lanús fueron los que más puntos sumaron entre ambos torneos.
Desde esa fecha hasta hoy Vélez y Lanús son dos de los equipos más regulares.
Lanús modernizó su propio estadio y las obras prosiguen. Conquistó su primer título oficial en la era profesional, el técnico era un símbolo del club: Ramón Cabrero y el equipo formado principalmente en sus divisiones inferiores.
Vélez siguió ganando torneos locales e internacionales y Raúl Gámez siguió criticando al presidente de la AFA. Su estadio es uno de los más modernos de Argentina, contando, además con una Villa Olímpica de lujo donde entrenan y concentran jugadores profesionales y amateurs.
Ninguno de los dos clubes tuvo empresarios millonarios como directivos.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Somos Leyenda

Cuando terminó el primer tiempo la sensación de los miles de triperos que estaban en 60 y 118 era la de una angustia pesada. Por el juego, por el calor, por el partido y sus errores, por esa poca seguridad que transmiten estos jugadores. Había cierto malestar generalizado. Se hacían chistes tales como “el pulpo Paul se murió porque le dijeron que tenía que pronosticar Gimnasia–Quilmes” o “deberíamos iniciar juicio por violencia visual”. Ese era la situación. Casi humor negro. Y un visitante casi desconocido entre nuestra gente: desesperanza.
Y hablando de eso, lo de la gente…no nos sorprende a nosotros pero sinceramente es digno de destacar. Ya decir sufridos sabe a poco. Me quedó una imagen: terminó un primer tiempo capaz de desanimar al más alegre y había triperos cantando. Siempre aparece el boludo que dice “no eran todos” y no hay que gastarse en contestarle. Obvio que había quienes protestaban, muchos silbaron, es cierto y está más que justificado. ¿Qué se le puede decir? ¿Qué se le puede reprochar?
Es la misma gente que mira el festín de los ricos de acá al lado, esos que tienen comida cara y en abundancia en la mesa pero no saben saborearla y mientras tanto, acá nomás, el pueblo tripa sigue arremetiendo contra todo.
¡Qué fenómeno social Lobo Querido! Y con más valor en una época que desatiende y hasta desprecia todo esto. ¿Cómo puede ser que algo que últimamente otorgó tan pocas alegrías puede llamar a tanta gente? La contestación late en el Bosque y puede ser increíble para muchos pero no para Gimnasia. Usted preguntará porqué cantamos, dice la canción y la respuesta sólo podrá comprenderse por aquellos que primero ponen el corazón, ante todo y contra todo. Como un tal Oso Agüero dentro de la cancha o como un hincha de primera: Roberto Sanguinetti, el “Topo” de la tribuna, uno de los fundadores de Centinelas del Bosque.
¿Y porque doy estos dos ejemplos de entrega? Porque se dieron cita éste sábado en un partido clave, de esos que Gimnasia gana. Como en Tucumán y en La Boca, como con Rafaela, como el clásico en el Bosque o como el partido ganado contra Chacarita en La Paternal. Los partidos bravos, “los de 6 puntos” donde realmente no queda otra que ganar o el precipicio, le duela a quien le duela: fueron para Gimnasia. Y teniendo en cuenta el promedio, la goleada de Olimpo el día anterior y por un Quilmes que si nos ganaba, nos hundía y subía, había que ganar sí o si.
Y muchos hinchas veníamos de un momento difícil. Roberto “Topo” Sanguinetti, el veterinario, el Centinela que tantos amigos supo cosechar, tuvo una ceremonia que para algunos fue despedida pero para muchos significó una bienvenida. Sus cenizas fueron esparcidas para quedar en su casa para siempre, atrás del arco de 60.
La Rusa Ariadna me dijo ese día “los Triperos que nos dejan no se van a la tercer bandeja, no se van al cielo, directamente se quedan sus almas acá, entre nosotros” y me imaginé a San Pedro rascándose la barba, pensando que pocos hinchas de Gimnasia suben y no sabe que elegimos quedarnos gritando dale Lobo en nuestro paraíso.
Pero esta última parte de la leyenda, noviembre de 2010, mientras los Triperos cuentan los días para votar, esperanzados que vengan tiempos mejores, en un partido decisivo para poder luchar de igual a igual, el torneo próximo por la permanencia, a los 24 minutos de un segundo tiempo donde Gimnasia empezó a jugar un poco mejor que en el primero, el Oso Agüero, de cabeza, metió el gol del triunfo.
La leyenda dirá que le pelota entró en diagonal y movió la red del arco de 60 y que allí atrás había un imán, un corazón centinela que decretó que el Lobo festejara en su bosque una vez más.
Y el final nos encontró a todos, los más fieles, festejando. Los centinelas de siempre, los centinelas del futuro, el pueblo tripa y todos aquellos que van sumando leyendas a la gran leyenda de hinchas de fierro que nunca abandonan. Rafael Ton